Llorar

Desgarradoramente honesto este poema.

Proyecto: Folio

Dejame hablar

antes de que la voz

se me inunde,

antes de que me pierda

entre mares de dolor.

Te tengo una invitación,

una triste,

pero es que hay dolores

con los que no puedo lidiar solo,

será cosa de minutos,

de silencio,

de un abrazo que

nos seque las penas

que van dejando las goteras.

Déjame hablar,

sere breve,

igual no tengo mucho para decir

pero necesito que me ayudes a contener

la marea que está por venir

o que tomes mi mano

y la naveguemos juntos.

Y aunque no sea romántico,

o común,

o perfecto,

es real.

Te tengo una invitación,

por favor ven,

y no me entiendas,

y no me pidas explicaciones,

no busco consuelo,

solo compañía,

acompáñame a llorar

una noche de estas,

y a reír, luego,

la vida entera.

Luis Medina

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Adoro los giros de Rut, siempre terminan siendo tiernamente inesperados.

Proyecto: Folio

No recuerdo mucho de esos primeros días, solo maquinas y voces. Pero, cuando abrí los ojos por primera vez estaba en un buen lugar, fresco, con luces cálidas, estaba rodeado de muchos como yo, unos muy parecidos a mí, eran esponjosos y de colores vivos, sin embargo yo era oscuro y un poco más gordito que ellos. Todos en nuestro lugar bien ordenados esperando el día de irnos, la salida dependía de los que venían de afuera, de ese mundo desconocido para el cual habíamos sido creados.

Algunas veces pensé que me quedaría allí para siempre, solo, viendo a los demás irse, pero a su tiempo llego la indicada. Entro con su figura flacucha y débil, cabello abundante y sonrisa tímida; Me miro con sus ojos café y me tomo en sus brazos, poso conmigo frente al espejo y yo ya sabia que me iría antes de que ella lo…

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Figura para armar en la noche de cualquier ciudad

Por si lo leyeron antes en mi blog, ahora pueden pasar por acá y leerlo, aparte de toparse con una foto mía.

Proyecto: Folio

Hombre sin rumbo,

sueño sin voces,

pupila de luto.

            ¿Acaso necesitas          un        fiel camino de humo?

Las incontables manos de la oscuridad pesan en esta ciudad,

nos extirpan el nombre, dulcemente, nos dejan solos;

en la cama del cuarto, en la entrada del edificio.

Somos los materiales afligidos

que acariciamos.

Luna melenuda, dime,

¿qué hora te gusta iluminar más?

Solitarios faros     quieren besar     nuestro insomnio    de avenida agrietada.

Arterias de neón, nos guían hacia un nuevo recuerdo.

Se han ido espesando los colores del día; el dedo filoso del tiempo,

 labra el color risueño de mis ojos inquietos.

Se va agrietando la silueta del hombre

que redescubre su corazón

en los callejones del placer.

Se desliza                      la noche               en tus labios.

Yo quiero estar con ella, besarla,

escuchar        …

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Es triste, saber como venezolano, que la ficción en este cuento breve no es una descabellada apuesta temática del autor.

Proyecto: Folio

— Tengo hambre mamá. Dame carne.

— Pues de carne ya no queda nada.

— Entonces dame pan.

— Tampoco queda nada de pan.

Le pregunté entonces que quedaba y me dijo que sólo nos habían dejado quedarnos con dos cosas.

— Cónchale ¿Y qué cosas son esas pues?

Me miró con las manos vacías y me explicó que con lo único que nos habían dejado quedarnos era con el hambre.

Con el hambre y con las ganas de comer.

Samuel Nieto

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La tierna voz de los poemas amorosos de Luis es cautivadora.

Proyecto: Folio

Ayer me tome un café contigo,

con tu recuerdo,

con la carta que viajo entre las páginas de mis libros,

con el amor que se desborda de ella.

Ayer le susurre tu nombre al viento frio,

y se detuvo,

y me abrazo,

cálido,

suave,

dulce,

como tú.

Ayer le conté una de tus historias a estas calles,

y las sentí atentas,

anhelantes de más,

expectantes de la siguiente frase,

supe que sonreían,

y que quieren saber más,

de ti,

de nosotros,

juntos.

Ayer,

camine solo,

pero pedí una mesa para dos,

porque pronto tu estarás en la silla de enfrente,

leyendo algunas líneas en mi vieja libreta,

comiendo de tu torta y de la mía por turnos,

completando la foto que te envié.

Ayer me preguntaste si estaba bien,

si ya te extrañaba,

y la verdad es que no,

aún no me siento a extrañarte,

querida mía,

porque temo que…

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El tono formal en los cuentos de Jonathan es algo que siempre he admirado

Proyecto: Folio

Bajo este paraguas oxidado, desteñido y curtido, se dan algunas conversaciones interesantes, confesiones, cual si fuera la cantina de un bar y con la cercanía de un amigo, la gente desnuda su vida, se desahoga y se expresa, quizás el arepero solo asienta con su cabeza, y no discute, quizás coinciden, o solo les sigue la cuerda. En esta oportunidad hablaré del TRABAJO.

Cuanto nos fastidia la rutina, la recurrencia, la monotonía del trabajo, el tener que pararnos temprano, madrugar, inclusive cuando llueve, cuando estamos engripados, cuando la cama sigue caliente y el despertador te dice que ya es la tercera vez que has pospuesto la alarma. Como hace falta cuando no lo tienes y debes pagar la renta de tu celular, el alquiler o tienes poco o nada que comer, cuando le debes a medio mundo y andas peludo por falta de un corte de cabello, siempre es mejor…

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Si alguien no lo leyó antes en mi Blog, puede pasar y leerlo por acá -y en el viaje tropezará con un montón de escritos geniales de personas que aprecio y respeto mucho- 🙂

Proyecto: Folio

Mi lamento,

no es, este cuerpo

clavado en el insomio;

no es, esta mirada

ahogándose en la sombra;

no es, ese recuerdo

arremolinándose en las horas;

no es, una pregunta

ahondando en la soledad;

no es, la triste rima

que socava en la noche fría.

Es, sencillamente,

una voz,

atenuándose

en la agonía del momento,

que desea pescar,

el fresco sueño

que cierra

otros labios;

la victoria del amor

que el verso retrató

para voces entristecidas.

Desde la alcoba se eleva, en dolorosa escala silenciosa,

el gemido, desplazándose, hasta estallar en un cielo que cosecha esquivas luces.

Leonardo Rivas

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